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sábado, 10 de agosto de 2013

Otra oportunidad perdida

Ley de ¿Cultura?
Gisela Kozak

El Anteproyecto de Ley Orgánica de la Cultura (www.aporrea.org/actualidad/a92274.html ) podría aprobarse en la Asamblea Nacional vía Ley Habilitante. Como suele ocurrir con las propuestas oficialistas destaca  la inconsistencia. Al lado de concepciones de cultura, diversidad cultural  e interculturalidad propias de UNESCO, con las que todos podemos estar de acuerdo,tenemos el legado comunista y fascista del siglo XX: el estado y el pueblo son uno solo en el interés de regir los destinos de la nación en materia de  la vida cultural, lo cual se tradujo en la práctica en el protagonismo autoritario del primero con el fin de conformar las mentalidades del segundo.
Resalta la noción de hegemonía política, social y cultural del marxista Antonio Gramsci, quien propone que la revolución transformará al pueblo a través de la cultura y la educación y no de la violencia. Se trata de una salida “negociada” que toma en cuenta las tradiciones populares para servirse de ellas políticamente. Y digo en cierto modo negociada  porque Gramsci se refería a gobiernos de partido único. En Venezuela hay partidos opositores, pero si leemos el  PROYECTO NACIONAL SIMÓN BOLÍVAR PRIMER PLAN SOCIALISTA- 2007-2013 (http://www.gobiernoenlinea.ve/noticias-view/shareFile/PPSN.pdf) constatamos que tanto la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela como la posibilidad misma de un gobierno opositor no figuran de verdad en el  horizonte oficialista. La mesa estatista y de la formación del  “hombre y mujer nuevos” están servidas.  Se mencionan con énfasis los consejos comunales pero las gobernaciones y alcaldías pasan al tercer plano al que se les destina habida cuenta de que permiten la llegada al poder de la oposición. Pareciera que la mitad de la sociedad, tomando en cuenta el resultado de las elecciones parlamentarias en el 2010, no tiene importancia para el gobierno.
En este proyecto de ley lo cultural se define en función de indígenas, afrodescendientes y el  legado ibérico, por lo cual  la “identidad nacional auténtica” se opone a la realidad de que somos una sociedad híbrida y multicultural, de sucesivas oleadas de inmigrantes, que  habla sobre todo castellano. El reconocimiento de las comunidades indígenas del siglo XXI no tiene que ver con la idealización del pasado sino con su  participación en la construcción de un presente y un futuro en el que quepan visiones del mundo diversas. Esta mirada pasatista  de la cultura como “autenticidad” se evidencia en que no se toma en consideración la importancia de la cultura como generadora empleo y riqueza.  Las industrias culturales y creativas amén del turismo patrimonial y la amplia gama de actividades públicas y privadas alrededor de la literatura, la música, las artes visuales y escénicas conforman parte importante del PIB de países como México, España o Brasil.
El énfasis, como suele ocurrir con el gobierno nacional, es ideológico y partidista.
Otra oportunidad perdida.

http://www.codigovenezuela.com/2011/08/opinion/gisela-kozak/ley-de-%C2%BFcultura-por-gisela-kozak

jueves, 18 de julio de 2013

Pasatismo

TAL  CUAL, Caracas, 26/02/2013
Cultura política
No se transforma un colectivo si lo que se le propone no se relaciona con sus valores o nos es capaz de cambiarlos en aras de una determinada visión del bien individual y nacional
GISELA KOZAK R.

La cultura puede definirse como la manera de vernos, expresarnos y relacionarnos con y en el mundo, razón por la que es vital en el ejercicio de la política en términos de la trasformación, económica, política y social de una sociedad.
No se transforma un colectivo si lo que se le propone no se relaciona con sus valores o nos es capaz de cambiarlos en aras de una determinada visión del bien individual y nacional. No pensar la revolución bolivariana en términos de valores, creencias e ideas, tal como lo plantea el reciente informe de evaluación de las elecciones encargado por la MUD, obstaculiza la creación de estrategias políticas contundentes frente a un gobierno que está muy claro en cuanto a fines y métodos.
Creer que convenceremos a un muchacho del 23 de Enero respecto a que la oposición es preferible porque tendrá las calles limpias y pondrá policías, cuando el joven tiene una revolución que ha colocado su manera de vivir, de ser, de vestir y de hablar como centro y como rostro visible de su política, es ingenuidad si no arrogancia. La gente pobre no es solo pobre.
En el Segundo Plan Socialista para el período 20132019 (http://www.chavez.org.ve/programa-patria- venezuela-2013-2019/introduccion/#.USeO-6W6dTI )queda clara la importancia de la cultura, de acuerdo a la noción de hegemonía del marxista Antonio Gramsci, quien propone que la revolución transformará al pueblo a través de la cultura y la educación y no de la violencia.
La ausencia de ésta es dudosa en regímenes resistentes al pluralismo: es evidente la violencia simbólica que significa, por ejemplo, el secuestro de la identidad venezolana en términos de identidad chavista y la emergencia de una religión de estado fundada en el culto a la personalidad del líder pues el 45% de la población ha caído en la categoría de NO PUEBLO.
Esta exclusión nutre el Anteproyecto de Ley Orgánica de la Cultura 2009 (
www.aporrea.org/actualidad/a92274.html ), aproba- do en primera discusión en la Asamblea Nacional y que podría aprobarse en segunda discusión y constituirse en ley este año.
Escribí en este medio hace tiempo que en este anteproyecto de ley lo cultural se define en función de indígenas, afrodescendientes y el legado europeo y asiático (España no se nombra), por lo cual la "identidad nacional auténtica" se opone a la realidad de que somos una sociedad que habla castellano en su mayoría, híbrida y multicultural dadas las sucesivas oleadas de inmigrantes.
Esta mirada pasatista de la cultura como "autenticidad" excluye la historia contemporánea, el pecado original de la sociedad capitalista burguesa y puntofijista, distorsión histórica y maniobra política que manifiesta una visión económica: no se mencionan las industrias culturales (radio, televisión, cine, industria editorial) ni la posibilidad de generar empleo y autonomía ciudadana.
Socialismo puro y duro de la vieja guardia comunista del siglo XX.

miércoles, 10 de julio de 2013

Para el país

Sin ley sí hay cultura
Gisela Kozak Rovero

Por prensa se ha ventilado la redacción de una ley orgánica de cultura distinta al proyecto aprobado en primera discusión en 2009. El diputado Miguel Ángel Rodríguez, presidente de la Comisión de Cultura de la AN, ha aclarado que ese proyecto está en revisión.
Buena noticia.
Con vistas a la nueva ley, la gestión cultural no debería servir para defender a ningún gobierno si no erigirse en herramienta en la promoción de una vida menos violenta, más creativa y próspera. El uso de espacios y publicaciones para promocionar al partido de gobierno es inconstitucional. Ninguna parcialidad política, gobernante u opositora, tiene ese derecho.
Por otra parte, y a diferencia de la educación formal (básica, diversificada, superior), la cultura existe aunque no haya leyes ni ministerios. El idioma, la gastronomía, las tradiciones, la religión, la artesanía, los valores morales, el arte, el cine, la literatura, la música, la danza, la conciencia nacional, regional y comunitaria existen: sin ley de cultura sí hay cultura. Una ley orgánica sirve para garantizar el respeto ala variedad cultural del país entendida como la no discriminación a ningún sector por razones económicas, políticas, sociales, étnicas, de género o religiosas, para el estímulo a actividades que difícilmente pueden competir con manifestaciones que por su propia naturaleza industrial y sus ventajas económicas tienen las de ganar (el cine estadounidense, por ejemplo) y para organizar las instituciones del Estado con el fin del disfrute de los bienes culturales por parte de la ciudadanía.
En esta orientación, llamamos cultura venezolana a las múltiples maneras en que los nacidos y los que viven en este territorio entienden su mundo, lo expresan y recrean. En las actuales circunstancias de la globalización hablar de "cultura nacional" es condicional. Una muestra: jóvenes de la costa oyen reggaetón y bailan tambor así como los de Caracas oyen "changa" y comen hayacas.
Es preciso deslastrarse del resabio de viejas interpretaciones marxistas respecto a que las sociedades se convierten en esclavas de los poderes culturales imperiales pues tal visión implica un gran menosprecio hacia nuestra gente. La cultura es recreación, mezcla, hibridación. La "pureza" cultural es una idea fascista y retrógrada, así como aquello de que cultura es sólo "tradición". La variedad de lenguas indígenas deben ser protegidas del mismo modo que impulsadas las tecnologías de información y comunicación y la radio y televisión de servicio público. Nada peor que ese provincianismo que hoy existe y somete la importación de libros, por ejemplo, a restricciones cambiarias y burocráticas que no permiten la llegada de importantísimos títulos al país. El sistema nacional de cultura, el turismo cultural y los convenios internacionales son otros temas que no pueden dejarse de lado.
Insisto: necesitamos una ley para el país, no para una parte de él.

http://www.talcualdigital.com/ediciones/favoritos/archive/result_archive.asp?a=2011&m=08&d=30&filename=n1_20n1.asp&searchstring=Gooooolll

Riesgo

Viene la Ley de Cultura 
Gisela Kozak

No es la primera vez que en el seno dela Asamblea Nacional se plantea la necesidad de una Ley Orgánica de Cultura. El Anteproyecto de Ley de Cultura que debería aprobarse pronto, en palabras del Ministro Calzadilla, fue  aprobado en primera discusión en el 2009. Este instrumento legal desarrollaría el articulado dela Constitución de la República Bolivariana de Venezuela respecto al delicado tema. Lamentablemente, y como se ha comentado hasta el cansancio,   el liderazgo opositor no ha comprendido el carácter estratégico de la cultura y considera que la misma es un conjunto de actividades más o menos elitistas  o más o menos populares, sin contemplar su relación con la economía, la educación, la conciencia ciudadana y los valores democráticos.
En la pasada campaña presidencial, épica en su alcance pero pobre en contenidos y propuestas, Capriles mencionó la palabra una o dos veces, omisión que no es casualidad. La cultura  no se posicionó en la campaña por la sencilla razón de que ya los temas de la misma habían sido decididos por el  Comando Venezuela, cuya Unidad de Programa, además,  fue  poco receptiva frente  al trabajo ya desarrollado por la MUD en el área cultural y repitió el esfuerzo, situación que me consta porque formé parte de la mesa de cultura tanto dela MUD como del Comando Venezuela.La división entre MUD y Comando Venezuela fue una equivocación en vistas a la campaña electoral y tuvo, desde luego, negativo impacto  en relación a determinadas áreas de políticas públicas como la cultural. Por fortuna ha habido un importante reconocimiento de este grave bache en el accionar político opositor: la nada conveniente  división  es indicada  en el Informe de evaluación de la campaña electoral encargado por la MUD,  el cual  comienza a circular y a comentarse públicamente.
Este informe indica por cierto que nuestra fracción parlamentaria no ha estado a la altura de la circunstancias. Respecto al Anteproyecto de Ley de Cultura 2009  corremos el riesgo de que  la diputación opositora sea una vez más sobrepasada por un clima político feroz, en el que existe siempre la posibilidad de ir a  elecciones. La aprobación de la ley pasaría bajo la mesa si no se entiende que  su radio de acción  no solo se ajusta a actividades como la literatura, el teatro, las artes plásticas o las culturas populares tradicionales, quizás  de poco peso para  nuestras elites políticas que no tienen tiempo para nada y siempre están en jaque por cuenta del belicoso y aplastante gobierno nacional. No:  el Anteproyecto de Ley de Cultura 2009 va mucho más lejos  porque remacha el sistemático ejercicio de distorsión, falseamiento y negación de nuestra historia llevado a cabo por la revolución bolivariana. De hecho,  ya los  principales exponentes gubernamentales como  Nicolás Maduro no tienen empacho en afirmar que la identidad nacional venezolana es equivalente a la identidad chavista.
He escrito sobre el Proyecto de Ley 2009 en el diario Tal Cual, y en esta oportunidad no profundizaré en sus alcances, pero tengan la seguridad de que traerá consecuencias tal como las ha tenido la de Educación. Todo el aparato de propaganda del gobierno ha colocado la educación y la gestión cultural en la línea revolucionaria, una línea en la que el 45% de la población queda excluida en sus valores, aspiraciones y metas. Sé que la fracción opositora en el parlamento enfrenta una situación extrema, pero valdría la pena que se preparara para la segunda discusión del anteproyecto y que el sector cultural se involucrara en la discusión.
Es una oportunidad de hacer POLÍTICA con mayúsculas.

http://www.codigovenezuela.com/2013/02/opinion/gisela-kozak/viene-la-ley-de-cultura-por-giselakozak