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sábado, 17 de agosto de 2013

Bancada de la MUD salva su voto

Caracas, 15 de agosto de 2013

Ciudadano
VICTOR CLARK BOSCAN
SECRETARIO DE LA ASAMBLEA NACIONAL
Su Despacho.-

Quienes suscribimos, Parlamentarios del Bloque de la Unidad Democrática, cordial y respetuosamente nos dirigimos a usted, a fin de hacerle llegar las razones de nuestro VOTO SALVADO a la aprobación de la LEY ORGANICA DE CULTURA, de conformidad con el artículo 96 del Reglamento Interior y de Debates de la Asamblea Nacional, a objeto de dejar constancia escrita y que sea insertado en el Diario de Debates.
Esta ley muestra una notoria involución en relación a los proyectos anteriores luego de la aprobación de la Constitución de 1999. Especialmente en relación al proyecto del año 2002, el mejor sustentado jurídica y conceptualmente, el que mejor interpreta el texto constitucional y el único que fue realizado con participación de sectores no necesariamente afectos al oficialismo. Asimismo, el Proyecto de Ley no recoge una importante serie de experiencias legislativas producidas en el contexto de América Latina (Colombia, Brasil, Costa Rica, por ejemplo) ni las generadas en el seno de la UNESCO relativas a políticas, derechos y cooperación cultural internacional.
El concepto cerrado de la "identidad nacional" que contradice el sentido de diversidad anunciado en las definiciones del primer capítulo y los acuerdos internacionales que Venezuela ha firmado como el "Convenio de Promoción y Protección de la Diversidad de Manifestaciones Culturales" aprobado por la UNESCO en el año 2005. La redacción da a entender que el legislador parte de un concepto estereotipado, no declarado de forma explìcita, pero que rige todo el documento. El término "identidad nacional" como conjunto de rasgos que habría que "conservar", contradice la definición constitucional de que "la cultura en Venezuela es multiétnica, pluricultural, intercultural, dinámica e indisolublemente latinoamericana y caribeña". En democracia, lalibertad de expresión, pensamiento y creación asegura que la diversidad de registros, expresiones y formas de vida puedan tener existencia en el Estado nacional.
Esta ley tiene mucha vaguedad, imprecisión e inconsistencia conceptual y en el caso del sistema cultural, ello se despacha sin definir con precisión de que tipo de organización se hablan quiénes son sus integrantes, cómo opera y cuáles son sus atribuciones básicas.
En este instrumento legal, prácticamente el único actor, el sujeto y objeto de la Ley, es el Estado y el Poder Popular. No hay un reconocimiento explícito a la diversidad de personas, instituciones, asociaciones civiles, creadores, promotores, empresas, cofradías, ateneos, grupos que conforman, producen, gestionan y crean ese mundo diverso que es la vida cultural del país. En consecuencia, el profundo centralismo de esta ley contradiciendo la característica descentralizadora de la República, explica el trato superficial y el desconocimiento de las competencias culturales municipales previstas en el Artículo 178, Ordinal 1 (competencias municipales relacionadas con el patrimonio histórico) y 5 (relacionados con actividades e instalaciones culturales).
La ley también posee grandes omisiones de temas, campos e instrumentos que son fundamentales en la cultura contemporánea y en los modelos más adelantados de gestión cltural pública como industrias culturales e industrias creativas, la cultura digital y sus redes, el Plan Nacional de Cultura elaborado de manera participativa con presencia de todos los actores, que significa además, una manera de eliminar la improvisación y la arbitrariedad en la toma de decisiones y de dotar a los ciudadanos de criterios para evaluar las gestiones de gobierno.
También se desconoce el papel del sector privado, por su notorio, evidente y público rol de productor de arte y cultura, como en el de mecenazgo y auspicio en términos de responsabilidad social y sólo se incorpora como contribuyente obligado al Fondo Nacional de Cultura. Creemos, como representantes del pueblo, este Fondo, además de inconstitucional, constituye un abuso de poder y estrategia para acabar con el auspicio privado.
Esta ley reduce drásticamente la posibilidad para los actores culturales de obtener financiamiento privado, porque al establecer ese impuesto, elimina de hecho el financiamiento directo que se venía haciendo a la actividad cultural.
Creemos que la falla más grave es que esta Ley no recoge el espíritu fundamental de los tres artículos de la Constitución del Capítulo VI "De los Derechos Educativos y Culturales", el 98 que declara la libertad de la creación cultural, el 99 que declara a la cultura como bien irrenunciable (social y jurídico) del pueblo venezolano y el artículo 100, sobre la igualdad de las culturas.
La Libertad de Cultura debe ser el primer gran principio constitucional. Todas las leyes de cultura de los países democráticos, y èste es el punto central de todo el debate, parten del principio de que el papel del Estado será el mediador y facilitador del acceso a los ciudadanos a la cultura y la creación; se hace neceario, por lo tanto, un paralelo reforzamiento de la garantía de la libertad. Se debió garantizar que la intervención del Estado no va a penetrar la esencia misma de la cultura, sus contenidos, orientaciones ideológicas, éticas y estéticas

Diputados adscritos a la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) / Asamblea Nacional
http://www.opinionynoticias.com/noticiaspolitica/16317-votos-salvados-en-aprobacion-de-ley-organica-de-cultura

jueves, 18 de julio de 2013

Pasatismo

TAL  CUAL, Caracas, 26/02/2013
Cultura política
No se transforma un colectivo si lo que se le propone no se relaciona con sus valores o nos es capaz de cambiarlos en aras de una determinada visión del bien individual y nacional
GISELA KOZAK R.

La cultura puede definirse como la manera de vernos, expresarnos y relacionarnos con y en el mundo, razón por la que es vital en el ejercicio de la política en términos de la trasformación, económica, política y social de una sociedad.
No se transforma un colectivo si lo que se le propone no se relaciona con sus valores o nos es capaz de cambiarlos en aras de una determinada visión del bien individual y nacional. No pensar la revolución bolivariana en términos de valores, creencias e ideas, tal como lo plantea el reciente informe de evaluación de las elecciones encargado por la MUD, obstaculiza la creación de estrategias políticas contundentes frente a un gobierno que está muy claro en cuanto a fines y métodos.
Creer que convenceremos a un muchacho del 23 de Enero respecto a que la oposición es preferible porque tendrá las calles limpias y pondrá policías, cuando el joven tiene una revolución que ha colocado su manera de vivir, de ser, de vestir y de hablar como centro y como rostro visible de su política, es ingenuidad si no arrogancia. La gente pobre no es solo pobre.
En el Segundo Plan Socialista para el período 20132019 (http://www.chavez.org.ve/programa-patria- venezuela-2013-2019/introduccion/#.USeO-6W6dTI )queda clara la importancia de la cultura, de acuerdo a la noción de hegemonía del marxista Antonio Gramsci, quien propone que la revolución transformará al pueblo a través de la cultura y la educación y no de la violencia.
La ausencia de ésta es dudosa en regímenes resistentes al pluralismo: es evidente la violencia simbólica que significa, por ejemplo, el secuestro de la identidad venezolana en términos de identidad chavista y la emergencia de una religión de estado fundada en el culto a la personalidad del líder pues el 45% de la población ha caído en la categoría de NO PUEBLO.
Esta exclusión nutre el Anteproyecto de Ley Orgánica de la Cultura 2009 (
www.aporrea.org/actualidad/a92274.html ), aproba- do en primera discusión en la Asamblea Nacional y que podría aprobarse en segunda discusión y constituirse en ley este año.
Escribí en este medio hace tiempo que en este anteproyecto de ley lo cultural se define en función de indígenas, afrodescendientes y el legado europeo y asiático (España no se nombra), por lo cual la "identidad nacional auténtica" se opone a la realidad de que somos una sociedad que habla castellano en su mayoría, híbrida y multicultural dadas las sucesivas oleadas de inmigrantes.
Esta mirada pasatista de la cultura como "autenticidad" excluye la historia contemporánea, el pecado original de la sociedad capitalista burguesa y puntofijista, distorsión histórica y maniobra política que manifiesta una visión económica: no se mencionan las industrias culturales (radio, televisión, cine, industria editorial) ni la posibilidad de generar empleo y autonomía ciudadana.
Socialismo puro y duro de la vieja guardia comunista del siglo XX.

miércoles, 10 de julio de 2013

Riesgo

Viene la Ley de Cultura 
Gisela Kozak

No es la primera vez que en el seno dela Asamblea Nacional se plantea la necesidad de una Ley Orgánica de Cultura. El Anteproyecto de Ley de Cultura que debería aprobarse pronto, en palabras del Ministro Calzadilla, fue  aprobado en primera discusión en el 2009. Este instrumento legal desarrollaría el articulado dela Constitución de la República Bolivariana de Venezuela respecto al delicado tema. Lamentablemente, y como se ha comentado hasta el cansancio,   el liderazgo opositor no ha comprendido el carácter estratégico de la cultura y considera que la misma es un conjunto de actividades más o menos elitistas  o más o menos populares, sin contemplar su relación con la economía, la educación, la conciencia ciudadana y los valores democráticos.
En la pasada campaña presidencial, épica en su alcance pero pobre en contenidos y propuestas, Capriles mencionó la palabra una o dos veces, omisión que no es casualidad. La cultura  no se posicionó en la campaña por la sencilla razón de que ya los temas de la misma habían sido decididos por el  Comando Venezuela, cuya Unidad de Programa, además,  fue  poco receptiva frente  al trabajo ya desarrollado por la MUD en el área cultural y repitió el esfuerzo, situación que me consta porque formé parte de la mesa de cultura tanto dela MUD como del Comando Venezuela.La división entre MUD y Comando Venezuela fue una equivocación en vistas a la campaña electoral y tuvo, desde luego, negativo impacto  en relación a determinadas áreas de políticas públicas como la cultural. Por fortuna ha habido un importante reconocimiento de este grave bache en el accionar político opositor: la nada conveniente  división  es indicada  en el Informe de evaluación de la campaña electoral encargado por la MUD,  el cual  comienza a circular y a comentarse públicamente.
Este informe indica por cierto que nuestra fracción parlamentaria no ha estado a la altura de la circunstancias. Respecto al Anteproyecto de Ley de Cultura 2009  corremos el riesgo de que  la diputación opositora sea una vez más sobrepasada por un clima político feroz, en el que existe siempre la posibilidad de ir a  elecciones. La aprobación de la ley pasaría bajo la mesa si no se entiende que  su radio de acción  no solo se ajusta a actividades como la literatura, el teatro, las artes plásticas o las culturas populares tradicionales, quizás  de poco peso para  nuestras elites políticas que no tienen tiempo para nada y siempre están en jaque por cuenta del belicoso y aplastante gobierno nacional. No:  el Anteproyecto de Ley de Cultura 2009 va mucho más lejos  porque remacha el sistemático ejercicio de distorsión, falseamiento y negación de nuestra historia llevado a cabo por la revolución bolivariana. De hecho,  ya los  principales exponentes gubernamentales como  Nicolás Maduro no tienen empacho en afirmar que la identidad nacional venezolana es equivalente a la identidad chavista.
He escrito sobre el Proyecto de Ley 2009 en el diario Tal Cual, y en esta oportunidad no profundizaré en sus alcances, pero tengan la seguridad de que traerá consecuencias tal como las ha tenido la de Educación. Todo el aparato de propaganda del gobierno ha colocado la educación y la gestión cultural en la línea revolucionaria, una línea en la que el 45% de la población queda excluida en sus valores, aspiraciones y metas. Sé que la fracción opositora en el parlamento enfrenta una situación extrema, pero valdría la pena que se preparara para la segunda discusión del anteproyecto y que el sector cultural se involucrara en la discusión.
Es una oportunidad de hacer POLÍTICA con mayúsculas.

http://www.codigovenezuela.com/2013/02/opinion/gisela-kozak/viene-la-ley-de-cultura-por-giselakozak